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TAEKO NOMIYA ABRE UNA VENTANA A TOKIO

Revista Cuartoscuro

06/08/2019

Por Carolina Romero

 

Una mañana, el papá de Taeko guardó su martillo en una bolsa, se calzó los zapatos y caminó de la mano de su hija hasta Parque Hundido. El señor Nomiya escogió dos viejos troncos y, con su herramienta, colocó en ellos un par de clavos. Les amarró un lazo pequeño y ayudó a la niña a colgar en el improvisado tendedero unas 15 fotografías.  Con un sello de emoción impreso en el rostro, la pequeña, de apenas siete años de edad, había montado su primera exposición con ayuda de su padre, para compartir los momentos capturados a través de la cámara con cualquiera que se acercara.

 

Han pasado 12 años de aquel momento, recuerda Taeko Nomiya, fotógrafa mexicana de ascendencia japonesa. El vasito de té de jasmín que preparó se enfría en la mesa en la que me muestra las imágenes que ha realizado durante las múltiples veces que ha pisado la tierra de sus padres, y con las cuales abre una ventana al país nipón.

 

Sus padres viajaron a México para explorar la libertad de una nación que se alejaba del rigor exigente de lo que implica ser japonés. “Aquí podían ser japoneses sin tener que cumplir con todas las expectativas”, asegura la fotógrafa, quien cuenta que esa dualidad innata en su identidad nunca le generó conflicto en su niñez o en algún momento de su vida; sin embargo, siempre supo que era distinta.

 

Su historia con la fotografía es la de un acompañamiento silencioso y constante, pues las cámaras siempre estuvieron ahí: en el tocador de su madre, a un lado del prendedor de plata que le heredó su abuela el día de su boda; en el recibidor de la entrada, junto a una perfectamente acomodada fila de zapatos; en los estantes de la sala, haciendo guardia a los jarrones que sus padres habían traído desde Japón; sobre la mesita de noche de la recámara… y así en casi todos los rincones de la casa.

 

Taeko capturaba imágenes desde que era niña. Para ella, eso siempre fue algo tan normalizado como ponerse un suéter cuando hace frío. Por eso, creció con la noción de que las fotografías eran algo colectivo, se tomaban para registrar momentos… y los momentos eran de todos.

 

Quizá su dicotomía cultural la llevó a explorar la fotografía de manera profesional,  a jugar con la doble exposición y encontrar en esa técnica una manera única para expresarse.

 

“Países como Japón o México no se pueden expresar en una sola imagen. Los objetos retratados siempre tienen un subtexto que no se lee, pero que intento reflejar a través de la doble exposición. En mis fotos, en una de las tomas te muestro el lugar y en la otra te muestro algo del imaginario. Eso es lo que me permite la doble exposición, contar una realidad más compleja”, narra.

 

Hace poco, Taeko fue invitada a participar en la exposición Nippon América 日本アメリカ,  a realizarse en Tokio. Para llevar a cabo dicha muestra, tres fotógrafos latinoamericanos de origen japonés viajarán al país de los árboles de cerezo para capturar su visión de Japón. Las imágenes de la muestra se presentarán también en el Carnaval Internacional de las Artes de Barranquilla, a principios de 2020.

 

“Me emociona este viaje porque por primera vez voy a Japón con un propósito. Estoy descubriendo mi fotografía, mi ojo personal. Yo antes pensaba que las fotos que yo hacía era algo que podía hacer cualquier persona. Entonces por primera vez tengo una intención en mi foto. Quiero decir dos cosas con este proyecto: a los mexicanos, ‘miren cómo es Japón’, y a los japoneses, ‘miren cómo los vemos desde afuera’. Soy como un filtro”, comenta.

La encomienda de buscar a los artistas recayó en el curador Alantl Molina, quien descubrió a Taeko en Instagram: “La profundidad de lectura de sus fotos me encantó, además de que son muy bonitas, cada vez que las miras descubres un elemento interesante que estaba oculto y que te quiere decir algo más de lo que puedes ver”.

Taeko considera que esta exposición es una oportunidad para contarle a los japoneses algo que no les han contado. La muestra se inaugurará a finales de septiembre próximo.

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MÉXICO Y JAPÓN EN LOS OJOS DE TAEKO NOMIYA

Revista Marvin

29/07/2019

Taeko Nomiya parece haber salido de la nada. Hace unos meses esta joven diseñadora industrial que siempre tomó fotografías como un acto natural era un nombre desconocido y ahora tiene programada una exposición colectiva en Tokio en septiembre, otra en Barranquilla en febrero, presentó su primera exposición solista en México con MAIA Contemporary y es una de las protagonistas del documental sobre la fotografía y el acto creativo que está haciendo la documentalista mexicana Sandra Luz López.

 

A pesar de todo esto, ella se identifica a sí misma en su cuenta de Instagram como fauxtógrafa porque, dice, en su casa de niña siempre hubo cámaras fotográficas y para ella el acto de tomar fotografías era tan normal como el usar zapatos y le cuesta trabajo pensar en sí misma como fotógrafa, a pesar de que sus fotografías estén despertando tanta atención.

 

Aquí presentamos una muestra de su trabajo usando la técnica de la doble exposición que fue lo que le ganó un lugar en la exposición Nippon América 日本アメリカ en la que tres fotógrafos latinos descendientes de japoneses van a viajar a Tokio a presentar su propia interpretación del Japón.

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LA DOBLE MIRADA DE TAEKO NOMIYA

Think Tank New Media

29/07/2019

Taeko Nomiya es una joven fotógrafa mexicana de origen japonés con una visión propia que quizá sea resultado de su doble nacionalidad. Sus fotografías usan la técnica de la doble exposición (combinar dos tomas en una sola imagen) para transmitir aspectos complejos de los lugares que fotografía:

“Los países con culturas milenarias como México y Japón son difíciles de explicar en una sola toma. Combinar dos imágenes te permite en una mostrar el lugar y en la otra mostrar tal vez algún detalle sobre la cultura, o sobre la historia del lugar que estás mostrando”.

 

Actualmente Taeko está subiendo como la espuma. Después de comenzar a trabajar con la prestigiosa galería MAIA Contemporary fue invitada a participar en la exposición Nippon América 日本アメリカ que se va a realizar en Tokio en septiembre. Para esta exposición, tres fotógrafos latinoamericanos de origen japonés van a viajar a Tokio y mostrarán su visión personal de Japón en tres técnicas fotográficas distintas como son la fotografía digital de calle, la doble exposición y las instantáneas Polaroid. Los resultados de esta exposición se presentarán también durante el Carnaval Internacional de las artes de Barranquilla a principios de 2020, así que Taeko Nomiya es una fotógrafa de la que seguro estaremos oyendo hablar mucho en el futuro.

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LA VISIÓN NIKKEI

Revista Cuartoscuro, edición 159

Octubre-noviembre 2019



Tres latinoamericanos con algún tipo de ascendencia japonesa -entre ellos, la mexicana Taeko Nomiya- realizaron una especie de hazaña, si del mundo de las exposiciones se habla: en sólo 26 días fotografiaron su visión de Japón, el país que ha estado presente en sus vidas desde siempre (pero sin conocerlo físicamente), seleccionaron, editaron, imprimieron y montarion la muestra Nippon América 日本アメリカ, dentro del festival Vive México, realizado el pasado septiembre en el Instituto Cervantes de Tokio, el Espacio Cltural de la Embajada de México.

 

Fue el curador de la muestra, Alantl Molina, quien se encargó de buscar y reunir tres maneras de mirar, la de tres fotógrafos nikkei: la mexicana Taeko, el peruano Luis Okamoto y el brasileño Marcio Takeda. ¿Qué exposición se planea y realiza en tan solo tres semanas? Una sui géneris, al igual que sus fotógrafos. La muestra viajará en febrero a Barranquilla, Colombia.

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Prográmate

Embajada de México en Colombia

1/28/2020

La fotógrafa mexicana Taeko Nomiya, participa en el Carnaval de las Artes con Nippon América 日本アメリカ.

Representada por la galería MAIA Contemporary, Taeko ha despertado un interés que nuestra que está llamada a tener un papel importante en el arte contemporáneo mexicano.

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LA MIRADA DE UNA MEXICO-JAPONESA EN BARRANQUILLA

Revista Cuartoscuro

1/27/2020

Por Liliana Carpinteyro, galerista. MAIA Contemporary.

Las fotografías de doble exposición de Taeko Nomiya exploran temas sumamente complejos de una manera que, sin ser minimalista, es diestramente sintética.

Yuxtaponiendo constantemente escenarios modernos y materias culturales atemporales, Taeko logra resumir en una sola imagen una representación de un lugar que de otra forma hubiera requerido un ensayo de largo aliento.

Esta capacidad suele atribuirse a su doble nacionalidad: nacida en México de padres japoneses, es fácil comprender por qué se vincula su estilo a la combinación de la complejidad de las múltiples capas de México y la prolijidad contenida del arte nipón.

 

Y aunque su uso del color es claramente tributario de la estética de la fotografía en el siglo XXI, su constante utilización de íconos de épocas pasadas invita al espectador a un hipnótico recorrido por la historia y la identidad.

 

Taeko Nomiya participa en la exposición Nippon América 日本アメリカ que podrá visitarse del 6 al 9 de febrero en el Espace Culturel – Alianza Francesa de Barranquilla (Calle 52 No. 54 75) como parte del Carnaval de las Artes de Barranquilla.

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TAEKO NOMIYA Y SU DOBLE MIRADA

Agenda Cultural de Barranquilla

3/05/2020

Por Clarita Spitz.

A inicios de febrero de este año, pocas semanas antes de la reclusión voluntaria a la que nos ha sometido esta Pandemia Mundial por el COVID-19, tuve oportunidad de conocer a Taeko Nomiya, joven fotógrafa mexicana de origen  japonés cuyo trabajo hizo parte de la exposición Nippon América 日本アメリカen el Espace Culturel de la Alianza Colombo-Francesa durante el Carnaval de las Artes de Barranquilla, Colombia.  Esta exposición, que  se presentó inicialmente en Tokio en septiembre de 2019, plasma una experiencia fotográfica compartida por tres artistas latinoamericanos, de distintas nacionalidades, todos de origen japonés.

La obra de Taeko  merece una doble mirada, como la técnica de doble exposición que utiliza – combinando dos tomas en una sola imagen – o como su visión personal,  resultado, tal vez,  de su doble nacionalidad.   

Al finalizar el recorrido, tuve oportunidad de conversar con la artista. Comparto con ustedes algunos apartes de esta conversación

 

Tus padres son japoneses, pero tú te consideras 100% mexicana…
Sí, y 100% japonesa (risas).  Lo de la nacionalidad es un tema inagotable. Mis papás son japoneses, ambos de Tokio. Ellos se casaron y se mudaron cuando tenían veintitantos años a México y yo nací en México, hablo español y tengo todas las referencias culturales de cualquier mexicana de mi edad, pero al mismo tiempo, dentro de mi casa se hablaba japonés, comíamos comida japonesa y tengo muchas, muchísimas referencias culturales de Japón.  

Esto es muy evidente en tu fotografía.
Yo creo que es justamente por eso, porque desde niña siempre usé la fotografía para enseñarle a una persona de un lado del mundo cómo eran las cosas que yo veía del otro lado del mundo. Ahora es muy fácil saber cómo se ve una calle de un país al que nunca has ido, pero cuando yo era niña esa información era muy limitada, no había internet, entonces cuando yo llegaba con mis fotos de Tokio era todo un evento para mis amigos. En realidad podríamos decir que en mi casa cumplíamos perfectamente ese estereotipo de que los japoneses siempre tienen una cámara colgando, porque en mi casa había varias cámaras que siempre tenían rollo y estaban a la mano para que si alguien quería tomar una foto de algo, agarrara la cámara y la tomara, luego mi papá se encargaba de revelar los rollos y entre todos hacíamos álbumes o cada quien se quedaba una foto que le interesaba y la ponía en un marquito o en una pared.

O sea,  ¿tu papá revelaba los rollos?  ¿Él también es fotógrafo?
No, no, él tiene una imprenta.  Cuando digo que él se encargaba de eso quiero decir que él tomaba los rollos de las cámaras cuando se acababan y los llevaba a revelar, entonces todo ese ciclo fotográfico en mi casa de niña era algo natural, que pasaba automáticamente, tal vez por eso yo nunca pensé en ser fotógrafa, porque no veía la fotografía como algo especial que existiera por sí mismo, sino algo que era parte de la vida.

Entonces ¿cuándo decidiste que ibas a ejercer de fotógrafa?
En cierta manera, siempre ejercí de fotógrafa. Porque de niña cuando en las vacaciones íbamos a Japón yo tomaba fotos que luego le mostraba a mis amigos de México para enseñarles cómo eran las cosas allá y también llevaba fotos de México a Japón para enseñarle a mi familia. Entonces creo que no solo ejercí desde muy chica, sino que eso definió la función que para mí tiene la fotografía, que es compartirle tu mundo a los demás.

Hablemos  del Carnaval de las Artes de Barranquilla
La exposición que presentamos en el Carnaval de las Artes se llama Nippon América. Es un proyecto de un artista mexicano, Alantl Molina, quien propuso juntar a tres fotógrafos latinoamericanos de distintos países que tuvieran origen japonés, llevarnos a Japón y presentar los resultados de ese viaje como una exposición conjunta donde cada uno de nosotros mostrara su visión personal de Japón. A Alantl lo invitaron los organizadores del Carnaval y así fue que pude venir a Barranquilla.

Desde que vi el eslogan La reflexión como espectáculo me pareció algo muy interesante y ahora verlo en acción, en cada uno de los eventos, me tiene con la boca abierta.  Además de reunir a gente de todo el mundo y de muchas disciplinas distintas, el Carnaval de las Artes no se limita solo a mostrar las obras. Casi podría decir que lo más importante no son las obras en sí, sino los conversatorios, que no tienen ese formalismo seco que suelen tener estos eventos. En todas las cosas del Carnaval de las Artes hay un toque de calidez y de diversión que sin duda es por influencia de la ciudad y su gente. Barranquilla ha sido una gran sorpresa.

¿Cómo fue el proceso para tomar las fotos de la exposición que presentaron en Barranquilla?
Como te contaba hace un momento, Alantl propuso el proyecto, nos invitó a Marcio Takeda, Luis Okamoto y a mí y nos mandaron a Tokio durante un mes en 2019 para tomar las fotos. Como pudiste apreciar, utilizamos tres técnicas distintas – fotografía digital de calle, la doble exposición y las instantáneas Polaroid. Luego cada quién le presentó a Alantl una selección amplia y junto con él elegimos las fotos que iban a estar en la exposición.

Como veníamos de países distintos, cada quien llegó a Tokio por su lado. Cada uno de nosotros estaba en contacto con Alantl, pero nosotros no nos conocíamos antes del viaje. En Tokio nos juntamos algunas veces y nos pasábamos tips de cosas que habíamos visto, pero en realidad cada quien trabajó por su cuenta.

Algo que llama la atención de la exposición es que realmente parecería que las fotos son de lugares distintos, son visiones que no se tocan.
 

Creo que la idea de seleccionar a tres personas de distintos países funcionó muy bien para ese efecto. Una crítica de arte dijo sobre las fotos de Marcio Takeda que ella sabía que las fotos eran de Tokio, pero que, viéndolas, para ella era evidente que eran fotos de un brasileño, porque las fotos parecían de Brasil. Entonces creo que eso es algo que realmente se transmite en la exposición, no solo hay tres técnicas fotográficas distintas, se nota que las personas son de países distintos y de ámbitos distintos. Creo que la exposición es al mismo tiempo japonesa y peruana y brasileña y mexicana.

Y femenina, porque incluye la visión de una mujer que no se ve en las fotos de Marcio Takeda ni de Luis Okamoto.
Exacto, ese era el propósito de la exposición, mostrar algo visto simultáneamente desde varios ángulos distintos y creo que funcionó muy bien.

 

¿El ser incluida en esta exposición cambió en algo tu relación con la fotografía?
Mucho. Yo siempre pensé en la fotografía como algo que servía para compartir algo propio, pero antes lo pensaba de una manera unidireccional. De México a Japón, de Japón a México. Estos dos países, con sus culturas milenarias, son difíciles de explicar en una sola toma.  Ahora estoy usando la doble exposición para mostrar la binacionalidad, mezclando una toma de México con una de Japón y el resultado me encanta. Cuando empecé a hacer eso fue uno de esos momentos ¡eureka! Por primera vez sentí que al enseñar la foto no estaba dejando fuera algo que también quería decir, pero que no cabía en una sola foto. Es algo tan lógico, que no sé cómo no lo hice antes, pero eso fue resultado no de mi costumbre de tomar fotos, sino del saber que iban a enseñarse ante un público que no era japonés ni mexicano.

¿Sientes que tu trabajo arroja respuestas sobre lo que es ser una persona que tiene dos identidades distintas?
Yo siento más bien que mis fotografías lo que proponen es decir “no te estreses por definirlo. Tú eres eso, definir es limitar”. El lenguaje es muy importante para entender ciertas cosas, pero también puede ser una camisa de fuerza. Hay cosas que es mejor entender intuitivamente y siento que eso es lo que proponen mis fotografías, que por una vez apaguemos la cabeza y entendamos a través de la intuición.

 

A nuestro primer encuentro le ha seguido un intercambio de correo y llamadas. Actualmente, Taeko está preparando una exposición en solitario en México con la prestigiosa galería MAIA Contemporary y está trabajando con los otros fotógrafos y el curador de Nippon América 日本アメリカ en el montaje de la exposición en el Museo de las Culturas del Mundo de la ciudad de México.

Será interesante ver su trabajo en este nuevo contexto, en solitario.

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¡CONOCE A LA ARTISTA TAEKO NOMIYA!
Fundación Japón en México

11/08/2020

En su serie OM, Taeko Nomiya explora la binacionalidad combinando una toma de Japón y otra de México en una sola imagen.

OM es el prefijo en náhuatl que se usa para las cosas que tienen una naturaleza dual y viene de OME, el número dos. 

Taeko Nomiya (@nomiyataeko, CDMX, 1990). Es una fotógrafa mexicana de origen japonés especializada en la doble exposición que participará en la exposición Nippon América 日本アメリカque se realizará en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo pronto.

 

Más información: www.taekonomiya.com

OMシリーズでは日本とメキシコの両文化をテーマにしている。 

 

OMとは、ナワトル語の接頭辞で2つの性質を意味し、由来は2を表すOMEである。

 

詳しくは: www.taekonomiya.com

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Taeko Nomiya: Nippon América 日本アメリカ

Visual Aggression Magazine

21/09/2020

Por Majo Monav.



Platicamos con Taeko Nomiya, una mujer que expresa su dualidad en fotografías. Su trabajo es una promesa que está conquistando México, Japón y el mundo. 

Nos sentamos a escuchar sobre Taeko Nomiya: su trabajo es una promesa en México, Japón y el mundo. Taeko es una mujer transparente a pesar de esa dualidad expresada en sus fotografías y personalidad. Ha sido un reto poner tanto en palabras, la presente entrevista está inconclusa: al final del texto encontrarán un video que los transportará al mundo de Taeko. 

¡Esperamos que lo disfruten tanto como nosotrxs! 

1. ¿Qué significa para Taeko la fotografía?

 

Ella piensa en la fotografía como una forma de conversar. Porque por primera vez la fotografía está al alcance de todos y puede utilizarse para documentar la vida cotidiana. La fotografía puede haberse inventado hace 150 años, pero nunca estuvo realmente disponible para todos, y ahora que sí lo está, se ha convertido en un método común de comunicación y ha llegado a puntos muy interesantes que no hubieran existido sin esa democratización, como el uso de los memes y los stickers de personajes que todos reconocen al mandar un mensaje, tanto en conversaciones formales o casuales, pero en cualquier caso es un acto comunicativo.

2. En la fotografía de Taeko es muy clara la dualidad entre Japón y México: ¿Cuál es su primer acercamiento a este mundo y cómo encuentra un estilo? 

Como lo cuenta en el video que acompaña la entrevista, “cuando perteneces simultáneamente a dos culturas distintas, todo el tiempo estás pensando en cómo vas a contar las cosas que te pasan en dos códigos: el de acá y el de allá”.  En su casa siempre tomó fotografías, para sus padres las cámaras fotográficas eran tan imprescindibles en la casa como la pasta de dientes o los sillones.  Entonces tomar fotos era algo súper cotidiano y un día cuando Taeko era pequeña se enteró de que se podían hacer dobles exposiciones y fue el mayor descubrimiento, porque sintió que gracias a eso se podían decir muchas más cosas a la vez. 

3. Descríbenos cómo se siente un día de creatividad en la vida de Taeko

 

Taeko estudió Diseño Industrial y en realidad vivía una vida muy normalita, muy sin sobresaltos, pero de repente hace dos años la ficharon para la exposición Nippon América 日本アメリカ y todo cambió rapidísimo.   Expuso en Tokio y  Barranquilla, y posteriormente, preparando la exposición aquí en la Ciudad de México. De pronto empezó a recibir muchos mensajes y contactos que no conocía, invitaciones, preguntas de gente que quería comprar sus fotografías y de repente se encontró trabajando con una galería fabulosa (MAIA Contemporary), haciendo entrevistas y cada vez pasaba más tiempo siendo fotógrafa que diseñadora industrial.   Por lo tanto ahorita sus días prácticamente se van completamente en la planeación de las dos exposiciones: la de Nippon América 日本アメリカ aquí en México en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, y una exposición solista en MAIA Contemporary. Viendo fotos, planeando ideas de cómo montarlas, qué objetos integrar aparte de fotografías y temas en relación a eso. 

4. ¿Qué historias busca contarle Taeko, no sólo al público mexicano o japonés, sino al mundo sobre estas dos culturas? 

Hay un elemento en común entre México y Japón: los dos son países que se conocen en todo el mundo, son países que han sido muy fotografiados, filmados, representados, pero esa proyección mediática ha acabado por crear una caricatura, o no caricatura, sino una idea fija de cada país, que sin duda es bastante atractiva y llama mucho la atención, pero que no corresponde del todo a la realidad.  Lo que más le gustaría es poder ofrecerle al público imágenes que no hayan visto nunca de dos países que han estado sobreexpuestos a través de los años. Que puedan encontrar en esas fotos algo que nunca les hayan contado antes de esos dos lugares. 

 

5. ¿Cuáles son los elementos que le gusta reflejar de Japón y de México? ¿Qué es lo que más disfruta capturar? 

Los lugares son espacios infinitos, y más que lo que ya conoce, creo que le interesa descubrir cosas nuevas que mostrar. Pero como esa respuesta es muy ambigua y no dice nada específico, creo que es más fácil responder qué es lo que no le gusta fotografiar: fotos de japoneses cantando karaoke, o esas imágenes de México como de ballet folklórico. No le gusta fotografiar gente durmiendo tras una borrachera en la calle (ya que parece un fetiche de muchos fotógrafos).   Creo que nunca se debería tomar una foto que no nos gustaría que nos tomaran a nosotros, aún cuando la gente se expone a condiciones adversas, merece ser retratada con dignidad.   No le gusta para nada eso que llaman poverty porn, porque no tiene ningún mérito y no está contando nada. Esas fotos son efectistas, el fotógrafo va, toma una foto impactante y la gente obviamente reacciona intensamente porque es una imagen fuerte, pero más bien parece que es un recurso barato para apantallar y que desperdicia la oportunidad de contar algo realmente. 

 

6. ¡Cuéntanos sobre su proceso creativo! ¿Cómo elige las fotos que utilizará para esa doble exposición? 

 

Originalmente, antes de la exposición Nippon América 日本アメリカ, tenía un método bastante sencillo: solía tomar una foto de un lugar que quería mostrar y luego en la segunda exposición poner algo que hablara de la historia de ese lugar.  Por ejemplo, en esta foto:  Ahí pueden ver uno de los puentes sobre el Río Sumida, en Tokio y le encanta cómo se ve esa hilera de edificios que viven de cara al río. Como el tema era el río, pero no se alcanza a ver, le pareció que meter esos koi, que son los peces carpa que todo mundo reconoce inmediatamente como algo japonés, completaba la escena. La imagen de los peces salió de una foto que le tomó a un mantel en un restaurante.  Ahora está empezando a hacer muchos retratos y considera que un retrato en doble exposición es mucho más completo, pues permite integrar en la foto las ideas de la persona que representen su mundo y no sólo su rostro. 

 

7. ¿Siempre la acompaña su cámara? ¿Qué equipo utiliza para fotografiar?

 

¡Siempre! Utiliza una cámara que es bastante chiquita y práctica, muy discreta, la SONY RX100IV. A veces usa cámaras desechables de película tipo FUJIFILM Quicksnap porque dan unos resultados que le encantan. Mika Ninagawa hizo recientemente una expo. muy buena de Tokio con puras fotos de Quicksnap. 

8. Cuéntanos una de las historias favoritas de Taeko tomando fotos

Algo muy extraño que le pasó fue que después de toda la vida sacando fotos, cuando la contactan y la invitan a ser parte de la exposición se paralizó y durante un tiempo no pudo tomar fotos.   Para Taeko el mundo de la foto fue siempre algo tan natural que pensar en hacerlo como algo profesional (en respuesta a una expectativa), le causó un bloqueo que por suerte desapareció llegando a Tokio, si no, su parte de la exposición hubiera sido un desastre. ¡Eso es muy curioso, podría decirse que siempre fue fotógrafa, pero cuando la nombraron fotógrafa oficialmente, llegó un bloqueo! 

9. Platícanos sobre la futura exposición, de qué se trata, cómo surge y sobre todo qué significa para Taeko: Nippon América 日本アメリカ? 

Nippon América 日本アメリカ fue idea de un artista mexicano que se llama Alantl Molina. Él dice que de este lado del mundo, Japón se ha vuelto un sinónimo de algo tan extraño que es como si viniera de otro planeta y que por lo mismo ya la gente simplemente da por hecho que los japoneses son marcianos y que es imposible establecer una comunicación real con ellos. Que occidente ya asume que Japón quedó perdido en la traducción y ya ni hace el intento. Él propuso llevar a tres fotógrafos latinoamericanos descendientes de japoneses a Tokio y ponerlos a tomar fotos, con la premisa de que por esta dualidad en su origen, podrían funcionar como un puente comunicativo hacia ambos lados: que iban a capturar lo esencial e íntimamente japonés, y presentarlo en un lenguaje que pudiera ser comprendido afuera. Por otro lado, los tres fotógrafos desde adentro de Japón podrían descubrir cosas que tal vez para los japoneses ya no es algo especial pero por ser novedosas para ellos, las mostrarían al mundo con una mirada que no fuera exotizante, sino familiar, cercana.  Para Taeko la expo logró muy bien lo que buscaba. Por ejemplo, algo que les dijeron mucho en Colombia de las fotos de Marcio Takeda, el brasileño, es que era evidente que habían sido tomadas por un fotógrafo brasileño, porque aunque todas las fotos eran de Tokio, en las fotos parecía Brasil. Las fotos de Okamoto, el peruano, también tienen una tendencia al detalle que claramente está influenciada por una idea del Japón, pero si tú ves diez mil fotos de japoneses, sus fotos no son así. Él además encontró paralelismos entre la arquitectura y la cosmogonía del Perú antiguo y de Japón y eso se ve en sus fotos. ¡Es súper interesante!   Taeko podría hablar durante días de todo lo que desató la exposición. La experiencia de ir a Tokio específicamente a tomar fotos para presentarlas: primero en Japón, luego en Colombia, y ahora estar preparando la versión para la CDMX. En un año su vida cambió por completo.  

 

10. ¿Cuáles son sus siguientes proyectos? ¿Qué planes tiene Taeko en los siguientes años? 

 

Lo inmediato es la exposición en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, que estaba pensada para junio pasado, pero por la pandemia fue pospuesta y ahorita se calcula que podría abrir en enero y va a estar abierta durante 4 meses. Va a ser súper lindo poder presentar ese trabajo aquí y en ese museo, que es uno de los cinco museos nacionales del país y que justamente está dedicado a mostrar las culturas de otras partes.  La curadora del tema Japón en el museo, Dahil Melgar, tiene un entendimiento muy amplio de lo que es la diáspora japonesa y eso ha ayudado a darle todo otro nivel a la versión de la expo. que vamos a presentar en México.  Como mencioné, también está trabajando en una exposición solista con MAIA Contemporary que no tiene fecha exacta aún, pero idealmente será en el primer semestre del próximo año. La pareja de galeristas de MAIA Contemporary son un sueño para un artista, porque en vez de tratar de aterrizar y poner restricciones, dicen “tú no pienses en qué se puede y qué no se puede, tú imagínate la exposición de tus sueños, ven y platícamela y entonces vemos cómo la hacemos”, y es muy cierto, nunca se espantaron con ninguna idea. La única regla que existe con ellos es que no les propongas una cosa igual a las de toda la vida, o algo aburrido.   Y en cuanto a los planes de los siguientes años: cuando se realizó la exposición en Barranquilla en febrero le preguntaron qué planes tenía para el resto del año y la respuesta de ese entonces quedó completamente anulada por la pandemia, así que la mejor manera de contestar esta pregunta es esta: justo ahora estamos en un punto en que es imposible prever lo que el futuro va a traer, pero juzgando por el vuelco que la exposición Nippon América 日本アメリカ le dió a la vida de Taeko en un año, ¡muere de ganas por verlo! Sea lo que sea.

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NIPPON AMÉRICA: una mirada latina a Japón

Fierce (https://fierce-magazines.com)

26/09/2020

Por Frida Méndez



La exposición fotográfica Nippon América 日本アメリカ es un viaje a Japón desde la mirada de tres fotógrafos  latinoamericanos de origen japonés: el brasileño Marcio Takeda, el peruano Luis Okamoto y la mexicana Taeko Nomiya, quienes viajaron a Tokio en agosto de 2019 para tomar las fotografías de la exposición.  Esta muestra ya estuvo presente en Tokyo y Barraquilla y pronto llegará a la CDMX; específicamente al Museo Nacional de las Culturas del Mundo. Llenas de curiosidad y expectativa, nos pusimos a platicar con Taeko Nomiya y nos compartió más sobre su experiencia personal al participar en este proyecto. 

 

Háblanos un poco de ti ¿Cómo es que decidiste volverte fotógrafa? 

Esto lo puedo responder desde dos perspectivas distintas: una es que en la casa cuando yo era niña, por ejemplo, no había automóvil porque mis papás no querían tener uno, pero siempre hubo cámaras y todos las usábamos. Entonces desde niña tomé fotos y la cámara era considerada algo tan necesario como las sillas o los platos. Pero a pesar de que siempre tomé fotos, nunca me asumí como una fotógrafa. Eso empezó hace apenas dos años, cuando me ficharon para la exposición Nippon America 日本アメリカ. 

¿Qué te inspira a la hora de tomar una cámara?

Para mí tomar fotos es muy parecido a conversar. Y quizá tengo más facilidad para tomar fotos que para hacer plática, así que tomar fotos siempre es una manera de comunicarme, de decir algo puntual.

 

Tus fotos tienen algo que me encanta: la doble exposición. Pero en tu caso es sorprendente porque ves una fusión entre la cultura japonesa y mexicana ¿Cómo es que la fotografía te ayuda a expresar esa dualidad que tienes cómo mexicana y japonesa?

Cuando me enteré de niña que se podían encimar dos tomas en una sola imagen, fue la mayor revelación de mi vida. Comencé a hacerlo para enseñarle a mis amigos mexicanos cómo era Japón con las fotos que tomaba cuando iba de vacaciones. Entonces tomaba una foto de un lugar que les quería enseñar y le encimaba una imagen de un concepto japonés, así podía enseñarles al mismo tiempo un lugar y un concepto. Para mí fue el hallazgo más grande. 

 

Cuentanos un poco sobre la próxima exposición en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo “Nippon América 日本アメリカ”

La exposición fue concebida por un artista mexicano que se llama Alantl Molina, con la premisa de que países como México y como Japón suelen ser malentendidos porque la imagen que se proyecta de ellos es una caricatura mediatizada. Entonces él dijo que llevar tres fotógrafos latinoamericanos nikkei (que es el término que se usa para los japoneses nacidos fuera de Japón), haría que esos fotógrafos pudieran ver a Japón con ojos extranjeros, pero presentar lo que descubrieran en un código que pudiera ser comprendido por los japoneses como su mismo idioma. Y lo mismo hacia afuera: nuestras fotos podrían mostrar Japón en un código que se pudiera entender afuera, pero con un entendimiento desde adentro. Se trata en cierta forma de utilizar la bi-nacionalidad como una herramienta de traducción en ambos sentidos. 

 

¿Te acuerdas de la primera vez que visitaste Japón?

Mis papás solían llevarme una vez al año o una vez cada dos años, entonces mis recuerdos de las primeras veces están todos mezclados. Pero recuerdo claramente la sensación de que de repente todo se parecía a mí, porque en México, a pesar de ser mexicana, siempre era “la china”, la que era distinta. Pero al mismo tiempo, era un lugar donde todo se parecía a mí, pero las cosas no eran del todo como yo las sabía. Esa sensación de nunca acabar de embonar creo que es algo muy común en la gente que tiene dos nacionalidades.

 

¿Cómo la compararías con está última vez que fuiste para tomar las fotos de la exposición?
Hasta esta vez, todas las fotos que había tomado toda mi vida eran para una persona específica a quien le quería enseñar algo. Esta vez fui sabiendo que las fotos se iban a mostrar públicamente, pero yo no conocía a las personas que las iban a ver. Yo me imagino que los músicos sienten algo así cuando hacen un disco. Mientras lo vas haciendo, sabes que la gente va a tener una experiencia con eso, pero tú ya no vas a ser parte de esa experiencia, ni vas a poder hacer comentarios que complementen lo que estás mostrando. 

 

¿Qué quisiste expresar con las fotos que forman parte de la muestra?

En la exposición está la idea de que yo soy la “más japonesa” de los tres, porque Marcio es hijo de un japonés y una brasileña y en el caso de Luis en realidad fue su abuelo el que era japonés, no sus papás. Yo soy hija de una pareja de japoneses nacidos en Japón y eso fue parte del criterio para escogernos, que tuviéramos distintas experiencias como nikkei, distintos grados de “japonesidad”. Al mismo tiempo, por muy japonesa que yo sea, no soy japonesa como los japoneses que crecieron en Japón, entonces yo quise tomar las fotos más japonesas que pudiera, sabiendo que aun así la gente que las viera en Tokio las iba a encontrar familiares, pero de una manera distinta, nueva.

 

¿Cuál fue tu proceso creativo a la hora de tomar las fotos?

Yo era la única de los tres que habíaestado en Japón antes, entonces Marcio y Luis iban siguiendo cosas que siempre les habían interesado o que habían oído en sus casas, pero para ellos todo era descubrimiento. Por eso mismo yo me propuse ir cazando los recuerdos de las cosas que conocí de niña cuando iba de vacaciones a Tokio y mostrar eso, mis recuerdos de niña. Fue como una especie de reencuentro con mi niñez.

 

¿Algo cambió en ti con este proyecto?

Muchísimo. Yo creo que yo toda mi vida he vivido en una especie de burbuja y de repente este proyecto vino y me sacó de ahí y me puso en contacto con muchos mundos a la vez. Creo que en algún grado casi subconsciente había descartado la idea de hacer cosas públicamente pensando que no me interesaba y este proyecto me vino a demostrar que no está tan mal tampoco. 

 

¿Qué consejos le darías a la tú creativa de hace 5 años?

Siguiendo un poco la idea de la respuesta anterior, yo tuve mucha suerte de que en este caso alguien hizo la exposición, se encargó de proponer el proyecto, hacer las gestiones, luego la logística, las relaciones institucionales y a mí solo me han tocado los beneficios. Pero tal vez yo le diría a esa yo de hace 5 años que tener un perfil público no está mal y que de hecho es una nueva forma de comunicación bastante interesante y que vale la pena probarla. Entonces tal vez me hubiera invitado a mí misma a salir de la burbuja por mí misma.

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STUDENT FOCUSED SERIES: Taeko Nomiya

Center for Creative Photography. University of Arizona

19/10/2020

By Maryan Hassan.

This week's Student Focused Series highlights the work of Taeko Nomiya, a Mexican-Japanese photographer. Many artists explore the duality and intersection of their identities through photographic representations of their cultures, and Nomiya's work expresses the fluidity of belonging to two different cultures simultaneously. I was interested in how Nomiya's work might resonate with all of us studying similar ideas at UArizona, and I am so thrilled for you all to see the rest of her work on our Instagram Stories! — Maryan Hassan, CCP's Academic and Public Programs team ⠀

Taeko Nomiya (Mexico City, 1990): Taeko is a Mexican-Japanese photographer who uses double exposure to explore her dual nationality. Although she started taking pictures at an early age, it wasn’t until she was invited to participate in the Nippon América 日本アメリカexhibition in Tokyo, Barranquilla and Mexico City that she started to show her work publicly. Since, she has gained representation at the MAIA Contemporary gallery and became one of the up-and-coming voices in the Mexican contemporary art scene.⠀

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Visión en doble exposición: conversación con Nomiya Taeko

135 magazine

12/11/2020

Por Gabriel Amador.

Nomiya Taeko es una fotógrafa de binacionalidad mexicana y japonesa, que logra transmitir sensaciones únicas a través de la doble exposición. Su arte efervescente e inigualable nos lleva por pasadizos nunca antes vistos entre culturas paralelas.

 

¿Qué significa una fotografía para ti?

Para mí las fotografías son lo que para otras personas son las cartas. Yo de niña solía tomar y juntar fotos durante todo el año sabiendo que en las vacaciones iríamos a Tokio y con esas fotos les podía enseñar a mis familiares allá cómo era nuestra vida aquí. Y también pasaba al revés, tomaba fotos en Tokio sabiendo que cuando volvieran a empezar las clases iba a poder llevarlas a la escuela y enseñarle a mis amigos cómo era la vida en Japón.

 

¿Cuándo te diste cuenta que eras fotógrafa?

En realidad siempre tomé fotos, pero como lo hice desde chica y siempre fue parte de mi vida, nunca lo pensé como algo a lo que me podría ser dedicar enteramente. Fue apenas en el último año y medio, a raíz de que participé en la exposición Nippon América 日本アメリカ, que se empezaron a publicar cosas sobre mí diciendo que era fotógrafa. Si lo que te hace ser fotógrafa es tomar fotografías, podríamos decir que fui fotógrafa desde niña. Pero si lo que te hace serlo es que te reconozcan públicamente como tal, me descubrí como fotógrafa hace muy poco.

 

¿Cuál fue tu primera foto con doble exposición?

Mi papá me enseñó a hacer dobles exposiciones de niña, así que la primera no la guardo (ni la recuerdo, la verdad) y en todo caso no debe haber sido muy buena. Pero sí recuerdo que desde el principio me pareció que eso era en realidad la fotografía. Nunca lo concienticé antes de saber que se podían hacer dobles exposiciones, pero en cuanto lo supe, me pareció que las fotos normales estaban incompletas, que era necesario meter más cosas. Ahora es muy fácil ponerle texto o imágenes externas a una foto para complementar el mensaje, pero en aquel tiempo no era así, y tomar dos fotos en una sola fue una gran revelación para mí.

¿Crees que cualquier cosa puede ser fotografía?

Sí, igual que cualquier cosa puede ser objeto de conversación. Como te decía, para mí la foto no se trata de capturar imágenes excelsas sino de comunicar una cosa puntual, entonces para mí no hay una razón por la que alguna cosa podría ser indigna de salir en una fotografía.

¿Cuál ha sido tu experiencia más impactante como fotógrafa?

Creo que tendría que ser este momento que estoy viviendo ahora en el cual pasé de llevar una vida muy privada a tener una vida pública. Que se escriban cosas sobre mí y, sobre todo, que decenas de desconocidos me escriban para decirme cosas. Todos los días me llegan mensajes de gente que me cuenta las cosas que siente con mis fotos, gente japonesa-mexicana que se ve representada en ellas y que dicen que nunca habían sentido eso antes o gente que me enseña que puso una foto mía como fondo de pantalla o como portada de Facebook. Justo ayer me llegó una foto de una chica que bajó una foto mía de internet, la imprimió y la puso sobre su piano para verla todos los días mientras toca. Jamás pensé que tanta gente pudiera tener una conexión personal con las fotografías (eso suele pasar mucho con la música, pero yo no sabía que pasaba también con la foto) y que pase con las mías, y que además me lo cuenten, me ha revolucionado la vida.

¿Por qué piensas que el poverty porn es algo que no cuenta realmente algo?
 

Me parece que es una forma de amarillismo. Visualmente los ambientes de la pobreza pueden ser muy impactantes, pero esas fotos que recurren más al impacto visual inmediato suelen no ofrecer nada de contexto, entonces no ayudan a comprender. No transmiten información, es solo eso, porno visual. 

¿Hay un concepto antes de cada foto o el tema llega al hacer la primera captura?

Sí y no. Es decir, no siempre. Hay veces que sé la foto que quiero tomar y voy y la tomo. Las fotos mías que aparecen en la expo Nippon América 日本アメリカ son justamente una serie sobre Tokio en la que trato de recrear escenas que recuerdo de cuando visitaba la ciudad de niña. Como en esa expo somos tres fotógrafos, siempre se hacen tres carteles, uno en el estilo de cada uno de nosotros. Mi cartel para la expo en México es un buen ejemplo de una escena que tenía en la cabeza y fui a tomarla sabiendo exactamente lo que quería:

En muchas otras ocasiones dices que lugares como Japón o México no se pueden contar con una sola imagen, ¿podrías explicarnos más al respecto?

Creo que la mejor metáfora para explicar esto es la Ciudad de México. Tú y yo conocemos la ciudad que existe hoy en el valle de México, pero, al mismo tiempo, esa ciudad nunca deja de ser Tenochtitlán. La calzada de Tlalpan, la avenida México-Tacuba, avenida Chapultepec están trazadas sobre las viejas calzadas de Tenochtitlan. Secaron el lago, pero cada temporada de lluvias la ciudad se inunda y la naturaleza lacustre de la cuenca trata de retomar el espacio. Si explicáramos urbanísticamente la ciudad de México sin mencionar a Tenochtitlan, la explicación quedaría coja. Eso mismo se aplica a muchos aspectos de la vida en países como México y Japón. La realidad sucede simultáneamente en varias capas y, en mi opinión, por eso no se puede contar en una sola imagen. Ya sea visual o narrativa.

 

¿Tus fotos son una especie de viaje cultural entre lo nipón y lo mexicano, o son solo superposiciones temporales?

Hay series que son una exploración de la binacionalidad. La que hace eso más claramente se llama OM, por el prefijo nahua que se usa para las cosas que tienen una naturaleza dual (de ahí vienen nombres como Ometéotl y Omecíhuatl, los señores de la dualidad).
 

Otra de esas series que hacen el cruce entre México y Japón se llama サ和ロ (saWAro). Ese es un juego de palabras que usa la palabra saguaro resaltando la partícula japonesa WA, que significa armonía. Pero armonía en un sentido social, esa armonía que le da a la cultura japonesa esa conciencia colectiva antes que individual, es decir, es la armonía de un grupo de gente que asume que tienen que operar colectivamente para sobrevivir como sociedad. En mi opinión, se puede hacer un paralelismo entre una sociedad así y lo que pasa entre las plantas en el desierto, porque en ese ambiente de recursos limitados es más fácil notar el equilibrio en el que viven todos los que comparten ese hábitat. Entonces esa serie mezcla imágenes de Japón con imágenes desérticas de México.
 
¿En qué consideras que se parecen y se diferencian ambas culturas a través de tus ojos?

Hay un concepto en Japón, kuuki o yomu, 場の空気を読む, que básicamente se trata de entender las cosas sin que te las tengan que decir explícitamente. Mucha de la cultura japonesa es así, de sobreentendidos, y eso pasa también muchísimo en México, hay esa cultura de “lo que ve se no se pregunta” que desquicia a la gente de culturas más cartesianas.

Y yo siento que hay muchas cosas en las que Japón y México se parecen mucho, pero sin duda una diferencia irrefutable es el nivel de violencia que implica la vida en México. No solo la violencia del crimen organizado que ahorita es una catástrofe, sino la violencia cotidiana en todas las relaciones. Creo que la película Museo de Alonso Ruizpalacios retrata muy bien esa violencia que es anterior a esta violencia desatada. Los sucesos de esa película pasan en los 80 y ahí todas relaciones, entre hermanos, entre amigos, entre padres e hijos, entre personas que hacen negocios, están mediadas por la violencia.

 

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¿Película favorita?

Como te podrás imaginar, si me resulta imposible hacer fotos en una sola exposición, también me resulta imposible elegir una sola película favorita, así que tendría que decir dos: In The Mood for Love de Wong Kar Wai y Moonrise Kingdom de Wes Anderson. Y ya entrados, me resulta imposible no mencionar también La ciénaga de Lucrecia Martel y Postales de Leningrado de Mariana Rondón.

¿Canción favorita?

Dois Mil e Um de Os Mutantes y Tom Zé. Y no es una canción canción, pero el Concierto para Bongó de Pérez Prado me parece una genialidad.

¿Qué animal serías si pudieras ser cualquiera?

Un conejo.

 

¿De qué color son tus calcetines?

Azules. Azul marino.


¿Qué sonido te pone de buenas cada que lo escuchas?
Qué buena pregunta. Primero pensé que tendría que ser algo relacionado con la comida, pero no pude pensar en ninguno y luego pensé que el sonido de la leona, el bajo acústico que usan en el son jarocho, me parece el instrumento musical más agradable que he oído. Es una pena que nunca hagan discos de pura leona, pero tengo amigos que tocan son jarocho y por eso me ha tocado oír la leona sin el resto de los instrumentos y me gusta muchísimo.